Niña bella

Niña bella

domingo, 30 de noviembre de 2025

Un regalo mágico....(Cuento)

 


UN REGALO MÁGICO

(Cuento)

Un niño salió de la escuela, iba cansado con su mochila al hombro, enfundado en su abrigo, y calzaba botas negras hasta la rodilla, por si se hundía en la nieve.
Caminaba pesadamente rumbo a su hogar, donde vivía con su abuelita. Ella cuidaba de él y le tejía ropas de lana para el largo invierno.
Al llegar a casa exclamó: ¡Abuela, estoy harto del frío! ya no se ve más el verde de los pinos. Todo lo cubre la blancura de la nieve! Ya no veo a las mariposas de otros tiempos ni los colibríes se asoman! Abuelita, ¿qué haremos?

-Ten paciencia hijo mío, ven y toma esta sopa que te preparé para que calientes tu cuerpo.
-Cuando veas que la nieve empieza a derretirse en los caminos, sabrás que estará cerca la primavera.- contestó la anciana con amabilidad.
Al día siguiente el niño partió para el colegio otra vez, pero a la salida lo esperaba una gran sorpresa, algo sobrenatural que antes no había vivido.

Iba como siempre de regreso a casa por los senderos nevados. Y de pronto divisó entre los arbustos blancos, a una hermosa dama coronada de flores suntuosas. Ella acarició la cabeza del niño y le sonrió, y el pequeño sintió de pronto empatía hacia ella y le preguntó: ¿Señora, quién es usted, y de dónde sacó esas flores que lleva cual una corona?

-Yo soy la primavera, contestó ella, y he venido para consolarte, pues he visto tu desánimo a causa del invierno. ¿Cuál es tu nombre niño? - Me llamo Pablo, contestó el pequeño que apenas contaba con ocho años.
-¿Quieres conocer el reino de donde yo vengo?
- Si, me gustaría, contestó Pablito, y de pronto apareció un carruaje dorado, jalado por dos caballos blancos, cuyas crines estaban adornadas con bellas flores también. Ambos subieron al carruaje dentro del cual se sentía una gran tibieza. Los caballos tenían unas alas imponentes y alzaron el vuelo con carruaje y todo, atravesaron nubes y un cielo azulado; en pocos minutos llegaron a un prado maravilloso, lleno de flores y árboles frutales, habían girasoles, hortensias, rosas, claveles, margaritas y un sol tibio y esplendoroso alumbraba  ese mágico lugar, habían pinos elevados de un hermoso verdor, el niño Pablo estaba boquiabierto, de pronto lo rodeaba el paisaje que él anhelaba encontrar en la tierra. Las mariposas revoloteaban y las aves cantaban trinos alegres.

-Señora primavera, yo quisiera quedarme aquí, pero tengo una abuelita que amo mucho y ella me ama a mí, y no quisiera dejarla sola.-
-No te preocupes mi niño, muy pronto instalaré mi reino en tu ciudad, y la nieve se derretirá, y todo lo que ves aquí, lo verás en tu propio jardín.- Más bien te llevaré ahora mismo de regreso a tu casa, ya tu abuelita te estará esperando.-

El niño alborozado le dio un abrazo a la señora Primavera, y le agradeció por esta dulce visita a su reino de colores y felicidad. El regreso fue igual de rápido, pero Pablito llevaba en su corazón una renovada alegría, porque supo que pronto las tormentas, el hielo y la nieve terminarían. Cobró ánimos y al llegar a su casa entró corriendo con una renovada canción en su alma. Pero no pensaba contarle nada a la abuelita, se lo guardaría todo como un sueño de esplendor, algo mágico, que el destino le preparó para darle el consuelo que necesitaba.

FIN

INGRID ZETTERBERG

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